Miércoles,
6:08 PM, mientras estoy acostado en mi cama, tratando de distraer mi mente de
los enrollos que yo mismo me creo, hablando con amigos pensando que así es la
manera más fácil y estúpida de escapar de mis procesos mentales; me encuentro
pensando en los pocos libros que forman mi biblioteca personal y la ausencia de
novelas románticas en ella, me digo, ¿Por qué no tengo?, o al menos una o dos
del gran maestro “el Gabo”, pero, ¿cuál es la razón en la que me niego inconscientemente
a no leer historias de amor, romances índoles y frustrados, pasiones de verano
que terminan siendo las prosas y versos más hermosas que existen? Y rápidamente
vino a mi cabeza la respuesta de “me
niego a vivir historias de amor”, esta respuesta, tan rápido como fue hecha me
dejo helado y perplejo; preguntarme porque había legado a esa conclusión o más
importante era el porqué de la misma respuesta.
Obviamente,
el amor como todas las cosas tienes sus pros y sus contras, se tiende a sufrir
y a lamentarse por aquel que no se nos dé, por todo lo que quisimos y lo que no
obtuvimos, lo que quisiera y nunca llego aunque se peleara lo más fuerte que se
pudiera por ello, pero el pasar de los tiempo me ha enseñado que lo que no es
no es, así quieras hacerle un amarre para intentar “tenerlo” )ojo, eso no lo he
hecho y tampoco lo hare).
No puedo
decir que estoy cansado del amor y sus caídas en el camino de la vida, porque
para mis escasos 19 años he tenido casi tantos “romances” como dedos tiene mi
mano, no estoy dispuesto a renunciar a algo que no se si seguirá llegando al
pasar de los años luego de que termine de escribir esto, no estoy en capacidad
para determinar mi experiencia en el amor y cuan pragmático soy en ello, porque
de algo si se al menos, ni soy experto ni soy pragmático.
Hasta ahora
no he dejado que ninguna relación, anhelo, capricho y apasionamiento por
alguien me quite las ganas de amar a alguien más o algo más, porque estoy consciente
de que el amor que siento por todo lo
que me rodea es lo que me hace ser quien soy; un gran escritor británico ,
alabado por mi persona como lo es Oscar Wilde una vez dicto más o menos así: “el
amor nos hace mostrar la máxima expresión de nosotros mismos” y así lo siento,
no soy quien para odiar a otro quien, ni pretendo mis energías en ello, energías
que podría utilizar en amar.
Todos me
dicen que soy muy valiente y fuerte por no dejar que una mala experiencia m
desanime a seguir intentándolo que sigo adelante con una sonrisa que me
caracteriza esperando a volver a intentarlo, pero la verdad es que esa sonrisa
se vuelve más grande con cada fiasco que tengo, con cada experiencia que vivo,
para ocultar el miedo, la tristeza y cansancio que tengo para “seguir
intentando” somos seres cambiantes y progresistas, tenemos que mirar hacia adelante,
para crecer y buscar nuevos resultados, pero el contraste es que mientras más caídas
tengo y mas difícil es seguir caminando hacia adelante y por alguna razón que desafía
la lógica yo sigo caminando, teniendo en mente todas mis heridas pero sabiendo
o que se curaron en el camino o cuando llegue a esa meta.
Con el
paso del tiempo me he descubierto en este campo y como puedo llegar a ser:
entregado totalmente, dedicado a la persona, ayudarla. Comprenderla y asistirla
en lo que pueda, romántico y soñador, sincero y consentidor, aunque todas esas
cosas pueden ser tanto virtudes como defectos, todas son palabras que trato de
llevar a la práctica, práctica que a muchos no les gusta y no los juzgo, pero
si me importa lo que digan sobre eso porque fueron y son importantes para mí,
ya que los deje entrar en un lugar que por los poetas es ese sitio más deseado,
odiado y nombrado a la vez: el corazón, pero ya sea el físico, el lirico o el
emocional al final es aquel a quien le damos la razón cuando pasa algo que
queremos y lo sentimos y le echas la culpa al cometer cualquier tontería, ese
que es tan importante en su vida para las personas tan tragicómicas como yo, y
que doy gracias todos los días por ser así, por vivir como si fuera el ultimo día
y por eso todo para ya, que no puedo esperar a decir un “te amo” cuando en
verdad se siente, y que sufro y me enfrasco como nadie cuando la persona que me
brinda el amor se aleja de mi camino, ese soy yo.
Con todo
esto, se me vino una palabra a la cabeza, como es la del miedo, y luego se
forma “tengo miedo de volver a amar de esa manera” y ¿Por qué? ¿Tal vez sea porque
no quiero volver a entregar todo de mí a
alguien que no lo valore? ¿O tal vez sea que estoy cansado de seguir sufriendo
la desilusión de no ser correspondido? ¿O porque tengo miedo de intentar seguir
caminando para luego caer? Y me doy cuenta d que no es una, si no todas a la
vez forman una: ¿tengo miedo de amar? Si pero también quiere decir que tengo
miedo de vivir esa sobre exposición de cariño, de afecto y de atención que me pueden
brindar, de entregarle toda la dedicación y cariño que sientes por ti mismo a
otra persona y que esta te lo agradezca retribuyéndotelo, que tus sonrisas sean
motivo y efecto de su sonrisa, que un “te quiero” sea lo que los separe de un
completo extraño a esa persona que guardaras para siempre en tu corazón y a eso
no le negare un posible “todo eso y más”, por que amar es compartir, anhelar,
aprender y vivir y desde ahora esa es mi filosofía del mundo.