Un día como hoy, un día cualquiera en el que todo y nada pudo
pasar ocurrió algo que no considero ni lo uno ni lo otro, y se realizo con algo
que no tenía ni la menor intención de que se empezara en algo para causar un
efecto y ni menos me lo esperaba. Fue ante la sorpresa, una canción cristiana,
de esas que puedes escuchar en la calle y dices “blah blah blah fanatismo
cristiano blah blah blah” pero no fue así,
extrañamente este causo tanta impresión en mi que al fin cumplió su cometido
como indiscretamente tenía previsto: cambiar mi perspectiva, darme una vez más
el don de la conciencia y querer mejorarlo o mejor, cambiarlo.
Se creería que después de un día donde critique, evadí y
hasta desprecie a personas tan importantes solo por extralimitar sus gustos
hasta el punto de, siendo completamente sincero y simple, sacarme de quicio
hasta la más mínima parte de mi ser y que consiguiente a lo dicho, me haya
escapado de mi casa, con todas las letras de la palabra que malcriado tenga. Lo
hice, si, fue la mejor decisión para un impulsivo neurótico como yo que solo
quiere tranquilidad y estabilidad en su entorno. Y eso hice, retirarme y mis
niveles eufóricos-emocionales se calmaron; luego de fuertes, directos y
reflexivos comentarios de terceros a los que no les di importancia y en
donde todavía defendía mi puesto de “yo tengo
la razón”, no quería saber de esos comentarios pero que inconscientemente todo quedaría
guardado para el momento indicado.
Y así fue como paso, como “valga la redundancia” una canción
cristiana, o al menos su intención, con
todo lo que acompaño: los intérpretes en vivo con toda la pasión que trae
consigo un músico, la alegrías en el ambiente que todos compartían por un motivo
en común, el cumpleaños número 16 de mi hermano y la disposición d todos a
escuchar la presentación aunque había unos recelosos sorprendidos por su
aparición (como yo) diciendo “ah ya vienen estos a joderme más la noche”, peo
no fue así, si no que mientras ellos empezaron a tocar me mostraron su alegría,
amor, etc; y se mezclaba algo en mi, que estaba metido en sus propios problemas
existenciales de adolescente que ya no es, sentí un golpe, emocional, moral e
intelectual, un golpe que hablaba y decía muy claramente “estas equivocado,
esto es amor, solo que tu rabia te cegó y no te dejo ver lo que tanto predicas,
pero ya no lo harás mas, acepta para ser aceptado”. Y así fue como esa
intención me abrió los ojos, no sé si fue dios pero si fue el entonces dios es
conciencia.
Puedo decir con toda racionalidad que no soy ni me volveré
cristiano, por razones aparte de esto, pero el verdadero punto es que las
mejores y más importantes cosas vienen de golpe y sin avisar y como diría
popularmente un venezolano deportista “me agarro fura de base” pues así es que
se aprenden las más grandes cosas, con el “nunca me lo esperaba” atravesado.