“la
vida es un tren, no sabes que paradas y cuantas hará y ni quien se subirá ni
bajara” fueron las palabras de una amiga, me identifique completamente con
ellas y con toda la analogía, hasta el punto de cuestionarme: ¿Cómo saber
cuando no quieres a un pasajero en el tren de tu vida? O más complejo aun, ¿Cómo
saber cuando llegara su parada y se bajara de el tren?, tal vez no lo quieras
saber, por que por algo te lo preguntas, para no saber la respuesta al instante;
todos estos pasajeros tienen algo en común, algo que compartir: estar en el
mismo tren, algunos le tomaran más importancia al viaje y al que está a su lado
en el mismo que a otros, algunos no saben ni se tomaran la molestia de querer
entender por qué se sentaran ahí, el por qué eligieron ese tren y por qué no se
han bajado y no se han despedido de los demás, a veces eres tu quien no quiere
ayudar a bajar a las personas y lo único que haces es que sea más difícil y
largo una despedida que se tuvo que hacer hace mucho tiempo, porque te acostumbraste
a esa presencia, a ese acompañamiento, se volvieron buenos compañeros de viaje
y no saben si quieren terminar es viaje juntos pero tampoco saben si se quieren
bajar del tren.
Tal vez,
y solo tal vez, tu todavía no sabes que estás montado en ese tren, en ese asiento
y al lado de esa persona, pero no te quieres bajar hasta descubrir ese porque,
puede tener el miedo de descubrirlo y saber lo que no querías saber, de
encontrar aquello que te hiciera arrepentirte de haberte quedado, pero esa
misma fuerza es la que te mantiene sentado en el asiento, que te dice que no es
tu hora, Pero simplemente son pasajeros, se montaron en un tren con un destino,
están disfrutando del paisaje y disfrutando de ese pasajero, sin esperar ni más
ni menos, tal vez ellos no lo sabrán aun, pero simplemente es así.
Una de las mejores cosas que has escrito. Me encantó.
ResponderEliminar"Pero simplemente son pasajeros, se montaron en un tren con un destino, están disfrutando del paisaje y disfrutando de ese pasajero, sin esperar ni más ni menos, tal vez ellos no lo sabrán aun, pero simplemente es así."
Eso es tan cierto. Pasa también que subimos a una persona al tren sin ésta saber que se ha subido. Pero aun consciente del viaje, no llegamos a tener el valor suficiente de ir y sentarnos al lado de la misma para tener un viaje a gusto con un buen amigo.